A CAZA A GARZÓN (O ‘macarthismo’ español, paso a paso)

Son dez artigos publicados no xornal El País, entre setembro do 2008 e o 15 de maio do 2010, un día despois de que se consumara a operación do acoso contra Baltasar Garzón, o único xuíz que intentou investigar os crimes contra a humanidade cometidos polo franquismo, tanto o xenocido do que dan fe os máis de cen mil desaparecidos, os seres das “cunetas”, como o caso dos meniños roubados ás familias vencidas. Penso que compoñen un relato, paso a paso, deste episodio noxento de neofranquismo e “macarthismo” na España do século XXI.
La estrella (6.9.2008)A Baltasar Garzón se le atribuye como un estigma la condición de juez estrella. Es precisamente el periodismo más onanista y egocéntrico el que le reprocha un protagonismo excesivo. Y el brillo de la estrella de Garzón molesta también a esos personajes penumbrosos, perezosos y oblicuos que sólo se dignan salir del Castillo a la luz pública con un tintineo de llaves para reclamar la Justicia como una posesión corporativa. En cambio, y en relación con la Justicia, la imagen de la estrella a mí me remite siempre a un western que talló nuestras vidas desde la infancia. “High Noon”, dirigida por Zinnemann. Titulada en España “Solo ante el peligro”. La estrella en este caso la lleva en el pecho, la honra, el marshal Kane (Gary Cooper). La llegada de un poder prepotente y criminal, encarnado por cuatro forajidos, como los jinetes del Apocalipsis, paraliza de miedo a la población. Pero hay una secuencia decisiva en el histórico filme. Y es cuando el juez Mettrick (Otto Kruger) se desentiende de sus deberes, mete la balanza de la Justicia en una bolsa, y se larga de la ciudad. En ese momento,la estrella es la única esperanza frente al decisionismo de los matones. De niños, toda nuestra atención se centraba en el valeroso Gary Cooper. No podíamos saber que el guionista de High Noon (1952), el gran Carl Foreman, era él mismo, y en aquel tiempo, un hombre solo ante el peligro, perseguido por la jauría fanática del macartismo. Terminaría exiliado en Londres. Más tarde, comprendimos. La pusilanimidad del juez, la ausencia de la Justicia, es un factor central en la alegoría. Hay pocas conductas comparables, en miseria moral, a la complicidad de la Justicia con una tiranía. En democracia, es nauseabundo que tantos asuman iracundos el dictado de Creonte: la impiedad con los muertos. Al paso de la estrella de Garzón, deberían, al menos, callar avergonzados.

Camps y Garzón 28/02/2009
La primera vez llamó porque tenía dudas con la combinación de telas y texturas. Realmente, ¿podían casar bien el tweed y la seda? La segunda vez fue para consultar al sastre si el traje milrayas aceptaría un chaleco liso. Otra llamada. ¿Qué botón convenía dejar fuera del ojal para lograr un punto de descuidada elegancia? Él era un hombre bien plantado. Con buen talle. Resistía el acoso conspirativo de la grasa que lleva aparejada la política populista. Pero aquel día se sentía incómodo con todas las prendas. No se encontraba a sí mismo. Tal vez por eso no podía soltar el móvil. ¿Por qué llamar de forma tan compulsiva a un sastre? Por su agenda frenética de presidente, no tenía mucho tiempo para escuchar otros discursos que no fuesen el propio. A veces, ni siquiera ése. Había conseguido hablar en público sobre un asunto y pensar en otra cosa. Pero en una ocasión, en la inauguración de un simposio de antropología, oyó a un conferenciante hablar del “alma externada”. Por alguna extraña razón, retuvo ese concepto. Y hoy se había despertado con la idea turbadora percutiendo en la mente. Removía en el vestuario a la búsqueda del alma externada.Siempre había sido consciente de la correspondencia entre el ser y el vestir. Pancho Villa sólo se quitó el sombrero dos veces: una para nadar y otra para morir. ¡Bah! ¿Eso era un chiste o lo había oído en otro simposio?Llamó de nuevo. Con un traje negro, ¿reloj de plata o de oro? Aquel silencio opaco le estaba desquiciando. Otra vez. Había dos rojos que le fascinaban para las corbatas. El Burdeos y el Venecia. ¿Cuál iría mejor con un traje azul noche? No, se estaba liando.El sastre no podía responder porque estaba ante la policía y un juez buscaba en los trajes la pista del alma externada. Así que llamó a quien tenía que llamar.

Noche y Niebla (30.5.2009)
Si la oblicua maquinaria puesta en marcha contra Baltasar Garzón avanza, asistiremos al kafkiano proceso de un tribunal que encausa, en carne, a la justicia. No sería la primera vez que en España se quema en figura a un hombre justo, pues el sambenito ya se lo han puesto, pero esta vez, de culminarse, esa maldad activa lo mancharía todo. La democracia en España sufriría su peor golpe desde el 23-F. Garzón sería nuestro Dreyfus. La secuencia de los hechos se presenta ante los ojos con la claridad de un storyboard. Una partida de leguleyos de ultraderecha presenta una querella contra el único juez que intentó investigar los indubitables crímenes contra la humanidad cometidos durante la dictadura fascista (olvidemos el eufemismo de “franquismo”), crímenes al estilo del decreto NN (Noche y Niebla) de Hitler. Los que comparan la iniciativa de Garzón con una “causa general”, estableciendo un pérfido paralelismo, parecen ignorar lo que semejante expresión significó en el régimen programado de terror que siguió a la guerra: a la altura de 1944, se registran más de 400.000 represaliados. Prosigamos. Quien actúa como ponente en esta versión castiza de “Un enemigo del pueblo” ha mantenido públicamente posiciones que acaso en otros contextos, como la Alemania democrática, no le permitirían ejercer la más noble función. En la siguiente viñeta, el partido de la derecha jalea como un triunfo la admisión a trámite de la querella contra Garzón. Mientras tanto, en España hay oficialmente 130.000 víctimas NN. Sus familiares fallecen sin ver que en su país se cumpla el mandato de la comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas: reconocimiento, reparación, justicia. En la Iliada, Aquiles arrastra y maltrata el cuerpo ya muerto de Héctor. Los dioses, reunidos en asamblea, le reprenden y le obligan a honrar al fallecido. Es un episodio inaugural de la ética. ¿Dónde están los dioses? Y, por favor, para la náusea, ¿dónde quedan los servicios?

La ‘caja negra’(20.6.2009)
La sala que admitió a trámite con generosidad, y pese a la rotunda oposición de la Fiscalía, la querella de la caritativa organización troglodita Manos Limpias contra el magistrado Baltasar Garzón, fue muy severa en las formas a la hora de despachar la pretensión de personarse en el proceso por parte de una asociación de familiares de víctimas del franquismo. Ahora esta sala rechaza el recurso de súplica de Garzón. E incluye en la resolución que da vía libre a la querella más alucinante de la historia jurídica mundial un argumento que me resulta formidable, en todos los sentidos, como devoto lector de Franz Kafka. Dice la sala que el contenido de la querella no puede ser considerado como algo “inverosímil”. Así es también la puerta de la literatura. Al abrir una obra, el lector no debe ofrecer resistencia si desea viajar a lo desconocido. Al contrario. Desde niños sabemos que un cuento exige la “suspensión de la incredulidad”. En literatura, si se dice que algo no es inverosímil podemos oír el eco de lo verosímil. En el dichoso caso, al juez se le abre un proceso por intentar investigar la “caja negra” del régimen criminal llamado franquismo. Es muy casual la coincidencia temporal de la presentación de la querella y su amable admisión con el trabajo de Garzón para esclarecer la trama corrupta que parasitó al partido que agrupa a la derecha. Decía Borges que “toda casualidad es una cita”. Por razones de oficio, me ha tocado este mes estar en lugares bien diferentes. A ambos lados del Atlántico, en Lyon o Princeton, y hablando de literatura, había una cuestión que se repetía: ¿cómo es posible que procesen a un juez por investigar la dictadura y esa secuela de más de cien mil cuerpos desaparecidos todavía sin enterrar con dignidad? Y, la verdad, ya no sé qué decir. Lo siento. Los muertos, en mi país, no son verosímiles.

Garzón y el silencio (25.7.2009) El pasado viernes, día 25, al mediodía, en un “lugar universal”, la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela, se concentraron en auto-convocatoria representantes de las asociaciones gallegas de madres en lucha contra el narcotráfico como Érguete, grupos de rehabilitación por drogodependencia como Proxecto Home, miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, y otras entidades como el Seminario de Educación para la Paz, el Foro Gallego de la Inmigración, Pen-Club Internacional de Escritores, las fundaciones de estudios sindicales de UGT y Comisiones Obreras… Había también un número cualificado de personas a título individual, entre ellos el decano del Colegio de Periodistas de Galicia, señor Pereiro, y el editor, creador de Sargadelos, señor Díaz Pardo, una de las personas que más ha hecho por mantener viva la memoria antifascista en España. El objeto de esta convocatoria era mostrar en este momento crítico el apoyo cívico al juez Baltasar Garzón por su trayectoria ejemplar, pionera en muchos casos, en el campo de la defensa de los derechos humanos y de la persecución de los crímenes contra la humanidad, la lucha contra el terrorismo –también del terrorismo de Estado–, y su decidida actuación para desmantelar las estructuras mafiosas, en especial las del narcotráfico y de la corrupción política.
Se dijo en este acto que el juez era víctima de una vendetta y de una quema simbólica que daña gravemente la imagen ante el mundo de la democracia española, por lo que se llamó a la ciudadanía a una marea cívica de solidaridad con Garzón. En la concentración se leyeron fragmentos del auto del 16 de octubre de 2008, en el que se abría la investigación de los crímenes del franquismo. Ese mismo día, el PP gallego se negaba una vez más a condenar la dictadura.
Algunos medios de Galicia recogieron la noticia, no así los públicos. Aunque consta que la información fue transmitida por agencias y que los micrófonos y las cámaras estaban allí, ningún otro medio en España se hizo eco de este acto singular. ¡Viva el periodismo!

Top secret (19/12/2009)
La arqueología tiene un límite. Lo inaccesible. Y hasta ahí parece haberse llegado en Alfacar, Granada, en la búsqueda de los restos de Lorca. Pero no se han hecho bien las cosas. En España, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha realizado desde el año 2000, cuando se abrió la fosa de Priaranza, un total de 130 exhumaciones con el hallazgo de 1.146 cuerpos. Estos trabajos, en circunstancias muy adversas, han permitido la formación de un grupo altamente especializado de historiadores, forenses y arqueólogos. Las experiencias anteriores habrían sido de gran utilidad para la búsqueda en el barranco de Víznar. Pero en ningún momento este equipo de expertos ha sido contactado. Uno de los fundadores de la Asociación me cuenta que habrían acudido allí como voluntarios. Para empezar, explicarían que la de la tierra es una memoria muy laboriosa. En ocasiones, han encontrado fosas a 50 metros o más del lugar señalado por los testigos. El vacío que deja esta búsqueda fallida afecta especialmente a las familias de otras muchas víctimas, ellas sí deseosas de encontrar a los desaparecidos en esa zona de Víznar. La importancia del cuerpo de Lorca es que, en cierto modo, él era todos los cuerpos. Su asesinato encarna la derrota de la humanidad. Declarado el límite arqueológico de lo inaccesible, sólo hay dos bocas que pueden aportar luz. Una es la de la poesía: Lorca vivirá siempre. La otra es la justicia. Sólo una verdadera investigación judicial podría aportar luz. Encontrar alguna huella, algún vestigio, algún testimonio, algún documento secreto. Se sabe que el caso Lorca fue muy importante para el régimen. Top secret. Se trataría de borrar toda huella. Pero hay alguna pista. De todos los informes sobre fosas realizados para el Valle de los Caídos, han desaparecido los de las zonas próximas a Granada. Pero nuestra justicia, como bien saben, también ha chocado con lo inaccesible.

La cabeza ( 27/03/2010)
La inauguración de la efigie de Sócrates en Tui, el 3 de mayo de 1936, fue una auténtica fiesta popular. Rodeada de estudiantes, parecía que en aquella cabeza portentosa había por fin encontrado un apoyo la esfera del planeta. Diezmada la villa, último foco de resistencia antifascista en Galicia, una de las primeras acciones de los criminales de Falange fue decapitar la estatua del filósofo griego y arrojarla en una sima del río Miño. Lo que no sabían los bárbaros es que al arrancar la cabeza de Sócrates, se abría la espita de un gas tóxico que todavía no se ha disipado. Parecía que se había vuelto inodoro, pero la pestilencia ha vuelto. Es el mismo tufo mefítico que desprenden los papeles sincronizados donde se persigue la cabeza de Garzón. Ese olor irrespirable impregna ya una parte de la geografía del poder judicial y amenaza con contaminar todo el medio ambiente democrático. Esa tufarada mohosa amargó los últimos días del gran Vidal-Beneyto, que con razón se mantuvo en la frontera del exilio. Su última llamada fue para constituir una asociación que llevase el nombre de Walter Benjamin. Había escrito, Benjamin, que muchos documentos de “civilización” son en realidad documentos de barbarie. Esa es la doblez de las resoluciones que van a sentar en el banquillo a Garzón. Algo hemos avanzado. Por ejemplo, ya sabemos en cuánto valoran sus señorías el franquismo: 6.000 euros. Antes de que Garzón combatiese el narcotráfico, acabando con tantas complicidades, en las escuelas de la costa muchos niños respondían así a la pregunta de qué iban a ser de mayores: “¡Contrabandistas!”. Ahora ya saben la respuesta correcta: “¡Corruptos!”. Les irá mejor, siempre que utilicen el teléfono. Los documentos de barbarie que hemos conocido estos días resabian para el pillaje público y consagran los crímenes del franquismo. ¿No es todo esto una marea de mierda? Hay que rescatar la cabeza de Sócrates.

Prevaricadores( 14.4.2010)
El mundo debe saber que en España no es la justicia democrática la que lleva al juez Garzón al banquillo. Al contrario, es ella, la justicia democrática, la que va a ocupar el banquillo de los acusados y posiblemente va a ser estrangulada. Es decir, “mantenida a raya” por el empeño de un grupo de la escuela de Epimeteo, el inconsciente hermano de Prometeo que entregó a Pandora la caja de los truenos. Así, como un Epimeteo crístiano, críptico pero implacable, le gustaba definirse al kronjurist del Tercer Reich Carl Schmitt, el hombre que tenía por texto de cabecera el Discurso sobre la dictadura de Donoso Cortés. La gran aportación de Schmitt fue el “decisionismo” y una de las inspiraciones que solía paladear era de la Auctoritas, non veritas, facit legem (La autoridad, no la verdad, hace las leyes). En su último auto, el instructor del caso Garzón arremete contra el juez por lo que denomina “imaginación creativa”. He ahí una nueva y curiosa figura delictiva. Pero el mundo debe saber que Garzón no actuó por el influjo de fantasías, ni con poderes nigrománticos, sino con el conocimiento de sus compañeros y por las denuncias acumuladas de familiares de víctimas desaparecidas, más de 100.000 sacrificados todavía en fosas y cunetas, por causa de un régimen genocida que ejerció su crueldad mucho más allá de la guerra. En palabras del dictador, pronunciadas después de la “victoria”, la tarea tenía que proseguir hasta arrancar “la última raíz de la Enciclopedia”. Consciente o inconscientemente, hay quienes siguen a ello. Pero, además, el mundo debe saber que la persecución a Garzón se intensifica cuando pone al descubierto la mayor trama político-mafiosa de la España contemporánea. El mundo debe saber que se le va a juzgar sin acusación fiscal y despreciando pruebas. ¿Quién prevarica? ¿Garzón o los que pretenden hundirlo con una creatio ex nihilo? Es decir, desde la nada.

Alicia in Spain (24/04/2010)
La demanda de verdad, reparación y justicia para las víctimas de la dictadura no es un asunto de interés “sectario”. Desentenderse de este drama tan histórico como actual, por irresuelto, me parece una aberración ética y jurídica. Así lo ven, entre otros, los más prestigiosos juristas del orbe democrático, medios de comunicación como The New York Times, The Guardian, Le Monde, o Financial Times, y organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch. ¡Caramba con la “secta”! Hablamos, y esto es fundamental, del incumplimiento de acuerdos internacionales sobre los derechos humanos suscritos por España. Lo que hoy se dirime no tiene que ver con partidos o posiciones sectarias, ni mucho menos con simpatía o antipatía por un juez. En términos de Albert Camus, que tanto escribió sobre el drama español, y con un asombroso sentido de profecía, el dilema es humanidad o inhumanidad. La vía explorada por Garzón era ciertamente imaginativa y muy práctica: el compromiso judicial con las exhumaciones y la verdad jurídica de los horrores del fascismo habrían posibilitado recomponer los añicos para construir un relato común y civilizado. Lo que ocurrió en España, no sólo en la guerra, sino después y durante décadas, llevó al extremo la crueldad: se mató y remató a los muertos. Miles de familias fueron desposeídas hasta del duelo. Y decenas de miles siguen en esa situación. Las comunidades que gobierna la derecha niegan cualquier ayuda a la exhumación. ¿Por qué esta inhumanidad que imposibilita el relato común? El mínimo ético está resuelto hace muchos siglos en La Ilíada, cuando Aquiles, avergonzado, abroncado por los dioses, devuelve al padre los restos maltratados de Héctor. Lo que tenemos aquí es otro clásico. El del juicio disparatado de Alicia en el país de las maravillas: “¡Primero la sentencia!… Tiempo habrá para el veredicto”. O dicho de otra forma: “Comienza el juicio. ¡Que pase el culpable!”.

El golpe (15.5.2010)
Me ha parecido oír de nuevo el repique de los teletipos. El muchacho inquieto corre hacia el redactor jefe. Con gesto grave, indaga entre líneas y murmura: “¡Es un golpe!”. Alguien mueve el dial de una vieja radio, y a los 50 años de su muerte, se escucha una grabación de Albert Camus: “Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene recompensa”. En las secciones de internacional del mundo entero destacan la suspensión del “juez pionero de la justicia universal” (Le Monde, ayer) y la apertura de juicio por haber atendido las denuncias de familiares de víctimas e intentar investigar crímenes contra la humanidad que no prescriben. Es acusado de prevaricador precisamente quien rompió por una vez la infame rutina prevaricadora: según la ley, en España los jueces tienen la obligación de personarse cada vez que aparecen restos humanos con señales de violencia. Se han exhumado miles de víctimas en los últimos diez años, gracias a voluntarios, pero los jueces, con un par de excepciones, nunca comparecieron ni para dar el pésame, pese a ser llamados desde el ‘locus horroris’. El final de Garzón estaba escrito en la agenda de los torvos. No se molestaban ni en ocultar las pistas. El portavoz de justicia de la derecha senatorial consultó el oráculo y dijo en brutal homenaje a la presunción de inocencia: “Va a tener tiempo para cazar abundantemente, si es que está en la calle” (Agustín Conde, refiriéndose juez Garzón). Todavía algunos ilusos no ven la maniobra torva que anticipa la impunidad de los corruptos. Eso escribió Flaubert a Turgueniev: “”Siempre he intentado vivir en una torre de marfil, pero una marea de mierda no deja de golpear sus muros y amenaza con tirarla abajo”. ¿Habéis oído? Si. Ese es el sonido de un golpe de mierda.

(Todos os artigos son da autoría de Manuel Rivas, e publicados en El País nas datas indicadas)

| Maio 16th, 2010 | Posted in Artigos, Ensaio, Lugares da Memoria, Sen clasificar |

Comments are closed.